CASTELLANO: COMPRENSION LECTORA TERCER PERIODO
CAMPAMENTO PARA GORDOS
Capítulo 1: El campamento
Sebastián nunca había imaginado que unas vacaciones pudieran comenzar de aquella manera.
Todo empezó cuando sus padres le dijeron que iría a un campamento durante varias semanas.
—¿Un campamento? —preguntó Sebastián—. ¿Habrá juegos, caminatas y aventuras?
Su padre lo miró con seriedad.
—Sí, pero también tendrás que aprender algunas cosas importantes.
Sebastián no entendió muy bien.
Cuando llegó al lugar, descubrió que no era exactamente el campamento que había imaginado.
En la entrada había un enorme letrero:
CAMPAMENTO PARA GORDOS
Sebastián hizo una mueca.
—¡Qué nombre tan horrible!
Junto a él estaban otros niños que tampoco parecían muy felices.
Camilo observaba todo con atención. Era un niño muy competitivo y ya estaba preguntando cuáles serían las actividades.
Valeria miraba cada detalle del lugar como si estuviera tratando de descubrir un misterio.
Juliana hablaba sin parar.
Sara permanecía tranquila, pero observaba cuidadosamente a los adultos.
Dana llevaba una pequeña libreta donde dibujaba todo lo que veía.
Alexis, en cambio, había llegado con una bolsa escondida dentro de su mochila.
—¿Qué llevas ahí? —preguntó Ximena.
—Nada.
Ximena levantó una ceja.
—Cuando alguien dice “nada”, normalmente lleva algo.
Alexis abrió la mochila.
Había galletas, dulces y una pequeña torta.
—¡Contrabando alimenticio! —dijo orgullosamente.
Todos comenzaron a reír.
Yeikon observaba las puertas, los caminos y las montañas que rodeaban el campamento.
Parecía estar buscando algo.
Sergio estaba sentado tranquilamente, sin decir mucho.
Estevan miraba las montañas lejanas.
—Me pregunto qué habrá detrás de ellas —dijo.
Finalmente apareció el director del campamento.
Era un hombre alto, serio y de voz fuerte.
Todos se quedaron en silencio.
—Soy el coronel Delgadez —dijo.
Alexis murmuró:
—Ese nombre tampoco ayuda mucho.
Sebastián tuvo que contener la risa.
El coronel continuó:
—Aquí aprenderán sobre actividad física, disciplina y hábitos saludables.
Los estudiantes escucharon atentamente.
Durante los primeros días realizaron diferentes actividades.
Había carreras, ejercicios, caminatas, circuitos de obstáculos y juegos deportivos.
Camilo siempre quería ganar.
—¡Yo llegué primero!
—¡Eso no cuenta! —protestaba alguien.
Juliana hablaba incluso mientras corría.
—¿Quién inventó esta carrera? ¿Cuánto falta? ¿Por qué estamos corriendo? ¿Y si hacemos otra cosa?
Dana dibujaba los lugares durante los descansos.
Valeria observaba cómo funcionaba todo.
Ximena seguía las reglas al pie de la letra.
Sergio ayudaba a los demás cuando tenían dificultades.
Estevan prefería mirar las montañas.
Y Yeikon estaba cada vez más interesado en una zona del campamento que parecía estar prohibida.
Había una pequeña puerta de madera cerca del bosque.
Cada vez que Yeikon preguntaba qué había detrás, los cuidadores respondían:
—No puedes entrar allí.
Eso solo aumentaba su curiosidad.
Una tarde, mientras los estudiantes descansaban después de una actividad, Yeikon se acercó a Sebastián.
—Tengo que mostrarte algo.
—¿Qué?
Yeikon señaló hacia la puerta.
—Creo que encontré un camino.
Sebastián lo miró sorprendido.
—¿Un camino hacia dónde?
Yeikon sonrió.
—Eso es precisamente lo que quiero descubrir.
Sebastián sabía que aquella idea podía traer problemas.
Pero también sabía que una aventura estaba a punto de comenzar.
Capítulo 2: Las llaves
Los días pasaron y el entrenamiento continuó.
Cada mañana había ejercicios.
Cada tarde había actividades.
Y cada noche los estudiantes terminaban cansados.
Pero Yeikon no olvidaba la puerta cercana al bosque.
Una tarde se acercó nuevamente a Sebastián.
—Ya sé cómo podemos salir.
Sebastián lo miró.
—¿Salir del campamento?
—Sí.
—¿Y cómo?
Yeikon señaló al cuidador que estaba vigilando a los estudiantes.
En su cinturón llevaba un manojo de llaves.
—Si conseguimos esas llaves, podemos abrir algunas puertas.
Sebastián abrió los ojos.
—¿Estás loco?
—Un poco.
—¿Y adónde iríamos?
Yeikon sonrió.
—A un lugar que mi primo me contó que existe.
Sebastián se acercó.
—¿Qué lugar?
Yeikon bajó la voz.
—El Campamento de la Gordura Feliz.
Sebastián pensó que estaba bromeando.
—¿Eso existe?
—Mi primo estuvo allí.
—¿Y qué hay?
Yeikon comenzó a enumerar:
—Hamburguesas, pizza, helados, pasteles, papas, chocolate...
Alexis, que estaba cerca, escuchó la conversación.
—¿Dijeron pizza?
Los dos se voltearon.
—¿Estabas escuchando? —preguntó Sebastián.
—Yo no escucho conversaciones. Las conversaciones llegan hasta mí.
Alexis se acercó.
—¿De qué hablan?
Yeikon le contó el plan.
Alexis no tardó ni cinco segundos en decidir.
—Yo voy.
Sebastián se llevó las manos a la cabeza.
—Esto va a terminar mal.
Yeikon sonrió.
—O muy bien.
Al día siguiente realizaron una carrera de obstáculos.
Los estudiantes debían pasar por cuerdas, neumáticos y pequeñas paredes.
En medio de la actividad, el cuidador dejó el manojo de llaves sobre una mesa.
Yeikon lo vio.
—Ahora —susurró.
Comenzó a acercarse.
Pero justo cuando estaba a punto de tomar las llaves, escuchó:
—¡Yeikon!
Era el coronel.
—¡Regresa a la fila!
Yeikon tuvo que obedecer.
La oportunidad había desaparecido.
Más tarde, durante una revisión de las mochilas, el cuidador descubrió algo.
—¿Qué es esto?
Sacó una galleta de la mochila de Alexis.
—Una galleta —respondió Alexis.
—Está prohibido traer comida escondida.
Alexis puso cara de preocupación.
—Pero esta es especial.
—¿Especial?
—Sí. Me la dio mi abuela antes de venir.
El cuidador suspiró.
—Eso no cambia las reglas.
Alexis comenzó a contar una larga historia sobre su abuela, la receta de la galleta y una supuesta tradición familiar.
Mientras hablaba, Yeikon aprovechó la distracción.
Se acercó al cuidador y, con rapidez, tomó el manojo de llaves que llevaba sujeto al cinturón.
Lo escondió.
Más tarde se reunió con Sebastián y Alexis.
—Las tengo.
Sebastián miró las llaves.
—Esto ya no es una idea.
—No —respondió Yeikon—. Ahora es un plan.
Esa noche los tres se reunieron en secreto.
—Podemos salir por la puerta del bosque —dijo Yeikon.
—¿Y si nos descubren? —preguntó Sebastián.
Alexis levantó una mano.
—Tengo otra pregunta.
—¿Cuál?
—¿Qué tan lejos está la pizza?
Sebastián negó con la cabeza.
—No puedo creer que vayamos a hacer esto.
Yeikon miró hacia la ventana.
Más allá estaban las montañas.
—Mañana.
Los tres se miraron.
Sabían que estaban a punto de hacer algo que podía traerles muchos problemas.
Pero también querían descubrir si el misterioso Campamento de la Gordura Feliz realmente existía.
A la mañana siguiente, durante una actividad, esperaron el momento adecuado.
Cuando los cuidadores estaban ocupados, Yeikon hizo una señal.
Sebastián y Alexis lo siguieron.
Abrieron la puerta.
Y los tres corrieron hacia el bosque.
Capítulo 3: La verdad detrás de la Gordura Feliz
Los tres corrían por el bosque sin mirar atrás.
Las ramas golpeaban sus brazos y los zapatos se hundían en el barro.
—¡Más rápido! —gritó Yeikon.
—¡Estoy corriendo lo más rápido que puedo! —respondió Sebastián.
Alexis iba detrás de ellos, tratando de no soltar la torta que llevaba en las manos.
De repente, los tres escucharon un silbato a lo lejos.
¡FIIIIIIII!
Se detuvieron.
—¿Es el coronel? —preguntó Alexis.
Nadie respondió.
Volvieron a escuchar el silbato.
¡FIIIIIIII!
—¡Tenemos que seguir! —dijo Yeikon.
Continuaron corriendo.
Después de unos minutos encontraron unas huellas en el barro.
Sebastián se agachó.
—Estas huellas no son nuestras.
Yeikon las observó.
—Parecen de botas.
Alexis tragó saliva.
—¿Y si ya nos alcanzaron?
Los tres miraron hacia atrás.
No había nadie.
Solo árboles.
—Sigamos —dijo Sebastián.
Caminaron durante un largo rato hasta encontrar algo todavía más extraño.
Una pequeña señal clavada en un árbol.
Yeikon se acercó y la limpió con la mano.
Debajo del barro podían leerse unas palabras:
“NO CONTINÚE SIN AUTORIZACIÓN.”
—Esto no me gusta —dijo Sebastián.
—A mí sí —respondió Yeikon—. Significa que vamos por el camino correcto.
—¡Eso no significa eso!
Continuaron.
El bosque comenzó a hacerse menos espeso y apareció un camino de tierra.
Al fondo se veía una enorme puerta de madera.
Sobre ella había un letrero.
Los tres se quedaron inmóviles.
CAMPAMENTO DE LA GORDURA FELIZ
—No puede ser... —susurró Sebastián.
—¡Existe! —dijo Yeikon.
Alexis sonrió.
—Y espero que la comida también exista.
Yeikon empujó la puerta.
¡ÑIIIIIIIC!
La puerta se abrió lentamente.
Los tres entraron.
El campamento secreto
Lo que encontraron al otro lado los dejó sin palabras.
Había juegos, música y grandes mesas llenas de comida.
Pizza.
Hamburguesas.
Pasteles.
Helados.
Galletas.
Alexis abrió la boca.
—Creo que acabamos de llegar al mejor lugar del mundo.
Un hombre con un enorme delantal apareció.
—Bienvenidos.
—¿Podemos comer? —preguntó Alexis.
—Claro.
Los tres comenzaron a comer.
Pero Sebastián no dejaba de mirar hacia la entrada.
—¿No les parece extraño?
—¿Qué cosa? —preguntó Yeikon.
—Que nadie haya venido a buscarnos.
En ese instante...
¡CRACK!
Una rama se rompió afuera.
Los tres se quedaron congelados.
Alexis dejó caer la cuchara.
—¡Nos encontraron!
El hombre del delantal levantó la mano.
—Tranquilos.
—¿Cómo puede estar tan tranquilo? —preguntó Sebastián.
El hombre no respondió.
Solo miró hacia la puerta.
Se escucharon pasos.
Uno.
Dos.
Tres.
Cada vez más cerca.
Los estudiantes se escondieron detrás de una mesa.
La puerta comenzó a abrirse lentamente.
¡ÑIIIIIIIC!
Primero apareció una mano.
Después un sombrero.
Y finalmente...
—¡Coronel! —gritó Sebastián.
El coronel Delgadez entró.
Pero detrás de él estaban Sara, Valeria, Juliana, Dana, Ximena, Sergio, Camilo y Estevan.
Yeikon salió de su escondite.
—¿Cómo nos encontraron?
El coronel miró las huellas que habían dejado en el camino.
—Los seguimos.
Yeikon respiró aliviado.
—Entonces no sabían que este lugar existía.
El coronel se quedó en silencio.
Miró al hombre del delantal.
El hombre lo miró a él.
Sebastián notó aquel intercambio de miradas.
—Esperen...
Todos guardaron silencio.
—¿Ustedes se conocen?
El hombre del delantal bajó lentamente la mirada.
El coronel respiró profundamente.
—Sí.
Valeria dio un paso adelante.
—¿Desde cuándo?
El coronel miró alrededor del campamento.
—Desde mucho antes de que ustedes llegaran.
Los estudiantes se miraron.
—Entonces... —dijo Sebastián—, ¿qué es realmente este lugar?
El coronel no respondió inmediatamente.
Caminó hasta una vieja pared cubierta con una lona.
La retiró lentamente.
Debajo apareció un enorme letrero.
Los once estudiantes lo leyeron al mismo tiempo:
PROYECTO AVENTURA SALUDABLE
Nadie dijo una palabra.
Alexis dejó la torta sobre la mesa.
Por primera vez desde que habían escapado, ni siquiera estaba pensando en comida.
—¿Qué significa eso? —preguntó Yeikon.
El coronel los miró.
—Significa que hay algo que sus padres nunca les contaron.
Los estudiantes se acercaron.
—Y algo que nosotros tampoco les explicamos desde el principio.
Sebastián frunció el ceño.
—¿Qué cosa?
El coronel señaló el Campamento para Gordos, a lo lejos, y después el Campamento de la Gordura Feliz.
—Que estos dos lugares forman parte de la misma historia.
Los once quedaron en silencio.
El coronel comenzó a explicar.
—Este lugar fue creado como complemento del Campamento para Gordos.
—¿Complemento? —preguntó Yeikon.
El hombre del delantal señaló las mesas llenas de comida.
—Aquí queríamos enseñar que disfrutar de los alimentos no significa que debamos sentir miedo o culpa por comer.
El coronel añadió:
—Y en el otro campamento aprendían sobre actividad física y algunos hábitos saludables.
Sara frunció el ceño.
—Entonces, ¿por qué nos separaron?
El coronel guardó silencio.
—Porque pensamos que sería más fácil enseñar cada cosa por separado.
Valeria respondió:
—Pero ustedes mismos se dieron cuenta de que no funcionaba.
El coronel asintió.
—Exactamente.
Sebastián miró a sus compañeros.
Ahora comprendía por qué aquel lugar parecía tan diferente.
—Entonces, ¿qué se supone que debemos aprender?
El coronel miró a los once.
—Que cuidarse no significa solamente hacer ejercicio ni tampoco significa comer sin límites. Significa aprender a encontrar un equilibrio.
Alexis miró su hamburguesa.
—Entonces... ¿la hamburguesa no era una trampa?
El hombre del delantal sonrió.
—No.
Alexis respiró aliviado.
Pero Sara no parecía completamente convencida.
—¿Y por qué nunca nos explicaron esto?
El coronel bajó la mirada.
—Porque el proyecto no salió como esperábamos.
—¿Qué pasó? —preguntó Camilo.
El coronel señaló los dos campamentos.
—Terminamos enseñando las cosas por separado. Unos aprendían disciplina y ejercicio. Otros aprendían a disfrutar de la comida. Pero olvidamos algo importante.
—¿Qué cosa? —preguntó Dana.
—Que ustedes necesitaban aprender las dos cosas juntas.
Valeria cruzó los brazos.
—Entonces no fue nuestra fuga la que creó el problema.
El coronel negó con la cabeza.
—No.
—El problema ya estaba aquí.
El coronel tardó unos segundos en responder.
—Sí.
Los estudiantes se miraron.
Por primera vez entendieron que la situación era más complicada de lo que habían imaginado.
No se trataba simplemente de elegir entre hacer ejercicio o comer.
Había algo que los adultos habían intentado resolver durante mucho tiempo y no habían conseguido.
El nuevo campamento
El coronel sacó una bandera que estaba guardada junto a una de las mesas.
La extendió frente a los once estudiantes.
En ella aparecía un nuevo nombre:
CAMPAMENTO AVENTURA SALUDABLE
—Este era el siguiente paso del proyecto —explicó el coronel—. Unir lo mejor de ambos campamentos.
Los estudiantes se acercaron.
—A partir de mañana —continuó—, los dos campamentos dejarán de funcionar por separado.
Camilo sonrió.
—¿Habrá fútbol?
—Sí.
Dana preguntó:
—¿Podremos dibujar?
—También.
Yeikon levantó la mano.
—¿Podremos explorar las montañas?
—Con supervisión.
Alexis levantó lentamente la mano.
El coronel lo miró.
—Ya sé qué vas a preguntar.
—¿Pizza?
—Pizza.
Alexis levantó los brazos.
—¡Este sí es un campamento!
Todos comenzaron a reír.
Sebastián miró a Yeikon.
—¿Te das cuenta?
—¿De qué?
—Escapamos buscando un lugar mejor...
Yeikon sonrió.
—...y terminamos descubriendo algo que puede cambiar nuestro campamento.
El coronel levantó la nueva bandera.
Los once estudiantes la observaron en silencio.
La fuga de Sebastián, Yeikon y Alexis había comenzado con unas llaves robadas y el deseo de escapar de los entrenamientos.
Pero había terminado llevando a los once hasta un secreto que cambiaría completamente su aventura.
Al día siguiente comenzaría una nueva etapa.
Y esta vez, los once estarían juntos.
CAMPAMENTO AVENTURA SALUDABLE
FIN
EVALUACIÓN DE COMPRENSIÓN LECTORA
Instrucciones
Lee cuidadosamente los tres capítulos del cuento Campamento para Gordos y responde las siguientes preguntas.
Selecciona una sola respuesta en cada pregunta.
I. PREGUNTAS LITERALES
Las preguntas literales se responden directamente con información que aparece en el cuento.
1. ¿Cómo se llamaba el director del campamento?
A. Coronel Aventura
B. Coronel Delgadez
C. Coronel Salud
D. Coronel Gordura
2. ¿Cuál era el nombre del lugar al que querían llegar Sebastián, Yeikon y Alexis?
A. Campamento Aventura
B. Campamento de las Montañas
C. Campamento de la Gordura Feliz
D. Campamento de los Aventureros
3. ¿Qué objeto tomó Yeikon para poder escapar?
A. Una brújula
B. Un teléfono
C. Un mapa
D. Un manojo de llaves
4. ¿Qué llevaba Alexis escondido en su mochila?
A. Una pelota
B. Galletas, dulces y una pequeña torta
C. Un libro
D. Una botella de agua
5. ¿Quién encontró las ramas rotas mientras seguían el rastro?
A. Valeria
B. Sara
C. Dana
D. Juliana
6. ¿Quién señaló las huellas en el barro?
A. Camilo
B. Estevan
C. Sergio
D. Ximena
7. ¿Qué había sobre la puerta del campamento secreto?
A. “Campamento Aventura Saludable”
B. “Campamento de la Gordura Feliz”
C. “Campamento de los Niños”
D. “Campamento de los Aventureros”
8. ¿Quién recibió a los tres fugitivos en el campamento secreto?
A. El coronel Delgadez
B. El padre de Sebastián
C. Un hombre con un enorme delantal
D. El cuidador de las llaves
9. ¿Qué nombre apareció en la nueva bandera?
A. Campamento para Gordos
B. Campamento de la Gordura Feliz
C. Proyecto Aventura
D. Campamento Aventura Saludable
10. ¿Qué actividad preguntó Camilo si podrían realizar en el nuevo campamento?
A. Natación
B. Fútbol
C. Ciclismo
D. Baloncesto
II. PREGUNTAS INFERENCIALES
Estas preguntas requieren relacionar información del cuento, interpretar acciones y sacar conclusiones.
11. ¿Por qué Yeikon sentía tanta curiosidad por la puerta cercana al bosque?
A. Porque quería encontrar comida escondida.
B. Porque quería demostrar que podía romper las reglas.
C. Porque era aventurero y quería descubrir qué había detrás.
D. Porque el coronel le había pedido que investigara la puerta.
12. ¿Qué se puede inferir de la actitud de Alexis cuando escuchó hablar del Campamento de la Gordura Feliz?
A. Que tenía miedo de conocerlo.
B. Que le llamó especialmente la atención la posibilidad de encontrar comida.
C. Que conocía perfectamente el lugar.
D. Que quería avisarle inmediatamente al coronel.
13. ¿Por qué Sebastián comenzó a sospechar cuando llegaron al Campamento de la Gordura Feliz?
A. Porque no había montañas alrededor.
B. Porque el campamento estaba completamente vacío.
C. Porque le parecía extraño que existiera un lugar así y ellos nunca hubieran oído hablar de él.
D. Porque el hombre del delantal no quería dejarlos entrar.
14. ¿Qué demuestra que Valeria es una estudiante observadora?
A. Fue la primera en querer comer.
B. Encontró las ramas rotas y posteriormente cuestionó las explicaciones del coronel.
C. Fue quien tomó las llaves.
D. Fue quien propuso escapar del campamento.
15. ¿Qué puede inferirse del silencio del coronel cuando Sara pregunta por qué separaron los campamentos?
A. Que no conocía la respuesta.
B. Que estaba ocultando que había ocurrido un error.
C. Que quería abandonar el campamento.
D. Que estaba enojado con Sara.
16. ¿Por qué el Campamento de la Gordura Feliz podía parecer atractivo para los tres fugitivos?
A. Porque allí no había ningún adulto.
B. Porque podían evitar todas las actividades.
C. Porque ofrecía un ambiente diferente, con juegos y alimentos que ellos deseaban.
D. Porque estaba mucho más cerca de sus casas.
17. ¿Qué se puede inferir de la reacción de Alexis cuando descubre que la hamburguesa no era una trampa?
A. Que no le gustaba la comida.
B. Que estaba preocupado por las consecuencias de comerla.
C. Que quería regresar inmediatamente al otro campamento.
D. Que sospechaba del hombre del delantal.
18. ¿Por qué el coronel decidió seguir las huellas de los fugitivos acompañado de los otros estudiantes?
A. Porque quería castigarlos inmediatamente.
B. Porque quería conocer las montañas.
C. Porque necesitaba encontrarlos y asegurarse de que estuvieran bien.
D. Porque quería abandonar el campamento.
19. ¿Qué relación se puede establecer entre los dos campamentos?
A. Eran campamentos enemigos.
B. Uno pertenecía a una escuela y el otro a una familia.
C. Ambos formaban parte de un mismo proyecto, pero enseñaban aspectos diferentes.
D. Uno era real y el otro era imaginario.
20. ¿Qué se puede inferir del nuevo nombre “Campamento Aventura Saludable”?
A. Que solamente se realizarían actividades deportivas.
B. Que se buscaba combinar diferentes aprendizajes y actividades.
C. Que se eliminaría toda la comida del campamento.
D. Que los estudiantes ya no tendrían reglas.
III. PREGUNTAS CRÍTICAS
Estas preguntas buscan que analices, valores y expreses una posición frente a las situaciones planteadas en el cuento.
21. Si fueras uno de los estudiantes, ¿considerarías correcta la decisión de Sebastián, Yeikon y Alexis de escapar?
A. Sí, porque cualquier estudiante puede romper las reglas cuando está aburrido.
B. Sí, porque robar las llaves era la única manera de descubrir la verdad.
C. No, porque aunque tenían razones para estar inconformes, tomar las llaves y escapar sin permiso era una decisión peligrosa.
D. No, porque los estudiantes nunca deben hacer preguntas a los adultos.
22. ¿Cuál de las siguientes afirmaciones expresa mejor el principal problema del proyecto de los dos campamentos?
A. Había demasiados estudiantes para realizar las actividades.
B. Los adultos enseñaban aspectos importantes por separado y no lograban integrarlos.
C. Los estudiantes no querían participar en ninguna actividad.
D. El campamento secreto tenía demasiada comida.
23. ¿Qué opinión está mejor sustentada por los acontecimientos del cuento?
A. Hacer ejercicio es más importante que cualquier otra actividad.
B. Comer siempre es malo para los niños.
C. La alimentación y la actividad física pueden formar parte de una vida equilibrada.
D. Las reglas de los adultos siempre deben cumplirse sin cuestionarlas.
24. ¿Cuál habría sido una mejor manera de resolver la inconformidad de los estudiantes antes de que escaparan?
A. Aumentar los castigos.
B. Escuchar sus opiniones y explicarles claramente el propósito de las actividades.
C. Prohibirles hablar durante los entrenamientos.
D. Encerrarlos para evitar que escaparan.
25. ¿Por qué puede considerarse importante que los estudiantes participen en la creación del nuevo campamento?
A. Porque así pueden eliminar todas las reglas.
B. Porque permite tener en cuenta sus necesidades, intereses y opiniones.
C. Porque los adultos ya no tendrían ninguna responsabilidad.
D. Porque así podrán comer todo lo que quieran.
26. Si el coronel hubiera castigado inmediatamente a los tres fugitivos y se hubiera negado a explicar la existencia del otro campamento, ¿qué habría ocurrido probablemente?
A. Los estudiantes habrían comprendido mejor el proyecto.
B. El conflicto habría desaparecido inmediatamente.
C. Se habría mantenido el problema de fondo y los estudiantes no habrían comprendido la razón de la existencia de los dos campamentos.
D. Los estudiantes habrían olvidado todo lo sucedido.
27. ¿Cuál de las siguientes opciones representa mejor el mensaje principal del cuento?
A. Las reglas siempre son innecesarias.
B. Escapar de los problemas es la mejor solución.
C. Es importante encontrar equilibrio y escuchar a las personas involucradas para solucionar los problemas.
D. La comida debe ser siempre el centro de las actividades.
28. ¿Qué personaje demuestra mayor capacidad para cuestionar las decisiones de los adultos?
A. Valeria
B. Alexis
C. Sergio
D. Estevan
29. ¿Cuál de las siguientes situaciones representa mejor el cambio que experimentan los personajes?
A. Pasan de querer escapar a comprender que podían ayudar a mejorar el campamento.
B. Pasan de disfrutar los juegos a rechazarlos.
C. Pasan de obedecer todas las reglas a no aceptar ninguna.
D. Pasan de querer conocer el bosque a tenerle miedo.
30. Si el proyecto se aplicara en otros campamentos, ¿cuál sería la recomendación más adecuada según la experiencia de los personajes?
A. Separar siempre a los estudiantes para evitar conflictos.
B. Escuchar a los estudiantes, integrar diferentes aprendizajes y explicarles claramente los objetivos.
C. Eliminar las actividades físicas.
D. Permitir que los estudiantes hagan lo que quieran sin supervisión.
RESPUESTAS
Preguntas literales
B — Coronel Delgadez.
C — Campamento de la Gordura Feliz.
D — Un manojo de llaves.
B — Galletas, dulces y una pequeña torta.
A — Valeria.
C — Sergio.
B — Campamento de la Gordura Feliz.
C — Un hombre con un enorme delantal.
D — Campamento Aventura Saludable.
B — Fútbol.
Preguntas inferenciales
C — Porque era aventurero y quería descubrir qué había detrás.
B — Le llamó especialmente la atención la posibilidad de encontrar comida.
C — Le parecía extraño que existiera y nunca hubieran oído hablar de él.
B — Encontró las ramas rotas y cuestionó las explicaciones del coronel.
B — Estaba ocultando que había ocurrido un error.
C — Ofrecía un ambiente diferente, con juegos y alimentos que deseaban.
B — Estaba preocupado por las consecuencias de comerla.
C — Quería encontrarlos y asegurarse de que estuvieran bien.
C — Ambos formaban parte de un mismo proyecto, pero enseñaban aspectos diferentes.
B — Buscaba combinar diferentes aprendizajes y actividades.
Preguntas críticas
C — Tenían razones para estar inconformes, pero escapar y tomar las llaves era peligroso.
B — Los adultos enseñaban aspectos importantes por separado y no lograban integrarlos.
C — La alimentación y la actividad física pueden formar parte de una vida equilibrada.
B — Escuchar sus opiniones y explicar claramente el propósito de las actividades.
B — Permite tener en cuenta sus necesidades, intereses y opiniones.
C — El problema de fondo habría continuado y los estudiantes no habrían comprendido el proyecto.
C — Es importante encontrar equilibrio y escuchar a las personas involucradas.
A — Valeria.
A — Pasan de querer escapar a comprender que podían ayudar a mejorar el campamento.
B — Escuchar a los estudiantes, integrar aprendizajes y explicar los objetivos.
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